Por si el frío me cambia la voz
Tres cosas hay en la vida: salud, dinero y amor.
El granizo golpea sádicamente las ventanas (el invierno nos castiga este año por nuestros pecados). Mis manos están heladas, me duelen las puntas de los dedos, se me agrietan los labios y se me enrojece la nariz. La calefacción ya está encendida. Pero este piso es frío (desventajas de tener tantos ventanales a la realidad). El tráfico es cruel y hoy de mi cabeza no se va esa recurrente escena de las películas del individuo atropellado por un autobús. Parece mentira, pero hay un día que te pasa a ti, que lo presencias tú y piensas: "Tendría que haber salido de casa diez minutos antes para no haber vivido esto". Supongo que todo sirve para aprender: Nunca crucéis en rojo.
Pensaba también en esas nubes que observo desde el autobús cuando bajo del (aislado) campus, esas nubes que se han caído del cielo, seguro que a propósito, para poder sentirse como humanas por un día. Las observo colándose entre los pinos, entremezclándose con ellos, una espesura blanca y densa que parece impenetrable, tupido algodón. Sin embargo, el autobús desciende hasta penetrarla, hasta introducirse en su interior, entre los pinos, bajando la montaña. Cuando te encuentras en sus adentros no parece tan densa, tan tupida. Se desvanece, la atraviesas poco a poco, casi sin darte cuenta, como si nada. Y de pronto, en un segundo, vuelve a darte el sol y el algodón se queda atrás, todavía anhelando ser humana, todavía anhelando amar.
"No ha sido para tanto", te dices. Pero cuando vuelves la vista hacia atrás, de nuevo ves la densa, tupida e impenetrable nube de algodón. Las cosas no son siempre como las percibimos desde fuera. Y el frío siempre es relativo. Mis manos están heladas, mi voz está cubierta de escarcha y recuerdo las nubes. Recuerdo el granizo. Recuerdo la nieve (bendita nieve, que duró lo que duró mi clase del viernes por la mañana). Recuerdo las calles intransitables. Te recuerdo rescatándome del frío. Te recuerdo enjugando los ligeros témpanos de hielo que resbalaban por mis mejillas. Te recuerdo tapándome con la manta en el sofá. Te recuerdo preparándome té caliente.
Mis dedos teclean y ya no están tan fríos.
Si tres cosas hay en la vida, tengo ya mi 33,3%. Tengo el hombro y el calor que me ayudan a superar mi escasez crónica del otro 66,6% que compone la felicidad.
Aunque suene a tópico, me sobra. Tápame del frío.
Tres cosas hay en la vida. Tres cosas para empezar.
(No para de llover)

Increíble, guapa! Como siempre… Con ese 33,3% te sobra para empezar. Un besito.
historias calidas en dias frios. como siempre me encantan tus historias. Besos xica.
No t habrá tocado la lotería y t has comprado un sofá relaja hombros con calefacción inducida, verdad? XD, jeje.El 33,33..% del amor es el más importante, con ello suples cualquier carencia, es mi realidad y me va muy bien. 1beso srta Galatea, rta.
La primera … es empezar en ti misma, y para ti misma.
De qué se compondrá el 0,01% que le falta a la suma? Porque lo cierto es que hay gente con todos los tercios cubiertos que está lejos de tenerlo todo en la vida, que se sienten más incompletos aún…